El fútbol está a punto de vivir el cierre de una era. Lionel Messi, a sus 38 años, y Cristiano Ronaldo, a sus 41, se alistan para el que será, con casi total certeza, su último Mundial. No importa cuánto se haya escrito sobre ellos; verlos juntos por última vez en el escenario más grande del fútbol merece una reflexión.
Messi: el campeón que busca la despedida perfecta
Messi llega al Mundial 2026 con algo que no tenía en ediciones anteriores: el título. La copa ganada en Qatar 2022, con aquella final épica contra Francia, completó el único vacío que existía en su palmarés. Ahora, la pregunta es diferente: no se trata de si puede ganar un Mundial, sino de si puede defenderlo.
A sus 38 años, Messi sigue siendo el máximo goleador de Argentina en la eliminatoria sudamericana con ocho tantos. Su inteligencia posicional compensa la inevitable pérdida de velocidad, y su capacidad para leer el juego y encontrar el pase definitivo no ha disminuido.
Pero el desgaste físico es una realidad que ni siquiera Messi puede ignorar. Las molestias musculares se han hecho más frecuentes, y gestionar su participación en un torneo que durará casi seis semanas será uno de los mayores desafíos de Scaloni.
Si Argentina avanza lejos en el torneo, es probable que veamos a un Messi dosificado en la fase de grupos y encendido en los partidos eliminatorios. Es el tipo de escenario que encaja con su estilo de juego actual.
Cristiano Ronaldo: el cazador de récords
A los 41 años, Cristiano Ronaldo desafía la lógica deportiva simplemente por estar en la lista de Portugal para un Mundial. Pero CR7 nunca ha sido un jugador ordinario, y su determinación para competir al más alto nivel sigue intacta.
Ronaldo llega con un objetivo histórico: convertirse en el primer jugador en la historia en anotar en seis Mundiales diferentes. Ya marcó en 2006, 2010, 2014, 2018 y 2022. Un gol en Norteamérica lo separaría definitivamente de cualquier otro jugador que haya pisado un campo en una Copa del Mundo.
Portugal, en el Grupo K junto a Colombia, Uzbekistán y un rival del repechaje, debería ofrecerle oportunidades para lograrlo. Pero más allá del récord, la pregunta es cuánto puede aportar a un equipo que tiene en Bruno Fernandes y Rafael Leão a sus principales figuras ofensivas.
Dos carreras que se entrelazan
La rivalidad entre Messi y Ronaldo ha definido el fútbol durante casi dos décadas. Han ganado todo lo que hay para ganar. Han roto todos los récords que se podían romper. Han inspirado a generaciones de futbolistas que crecieron viéndolos competir semana tras semana.
El Mundial 2026 será la última vez que compartirán escenario. Es posible, aunque improbable por el cuadro del torneo, que se enfrenten directamente. Pero incluso si no lo hacen, su mera presencia en Norteamérica convertirá este torneo en el punto final de una rivalidad que difícilmente volveremos a ver.
Lo que significará su ausencia
Cuando Messi y Ronaldo se retiren definitivamente de las selecciones, el fútbol perderá algo que va más allá de goles y asistencias. Perderá la certeza de que, cada vez que se encendían las luces de un gran torneo, dos de los mejores jugadores de la historia estarían ahí, compitiendo por la gloria.
El Mundial 2026 no será solo un torneo. Será una despedida. Y las despedidas de los grandes siempre merecen ser vividas con la atención que se merecen.