La relación entre Neymar y la selección brasileña se ha convertido en uno de los dramas más fascinantes del ciclo mundialista. Lo que debería ser una historia de redención se ha transformado en una serie de contratiempos, plazos incumplidos y declaraciones que dejan poco margen para el optimismo.
La cronología de una pesadilla
Todo comenzó en octubre de 2023, cuando Neymar sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior y una lesión de menisco durante un partido con Brasil. Desde entonces, no ha vuelto a vestir la camiseta de la selección. Son más de dos años y medio de ausencia.
A sus 34 años, el camino de vuelta ha estado plagado de recaídas. Su paso por el Al Hilal de Arabia Saudita estuvo marcado por más tiempo en la enfermería que en el campo. Su regreso a Santos, el club que lo vio nacer, fue recibido con entusiasmo, pero las lesiones siguieron persiguiéndolo.
La apuesta desesperada
En un intento por recuperar su forma, Neymar se sometió a un procedimiento regenerativo en la rodilla y posteriormente a una artroscopia exitosa en el menisco izquierdo. La intención era clara: demostrarle a Carlo Ancelotti que estaba en condiciones de competir al más alto nivel.
Pero los tiempos no han jugado a su favor. La artroscopia lo dejó fuera de actividad durante al menos un mes, reduciendo aún más la ventana para ganarse un lugar en el plantel.
La posición de Ancelotti
Carlo Ancelotti ha sido directo y consistente en sus declaraciones. Cuando anunció la convocatoria para los amistosos contra Francia y Croacia en marzo, Neymar no estaba en la lista.
"Neymar no está al 100%, y por lo tanto no está en la lista", explicó el técnico. Posteriormente, fue aún más contundente: "La plantilla está bastante definida".
No ver su nombre en una convocatoria tan importante, a 80 días del inicio del torneo, fue una señal significativa. Brasil jugó esos amistosos sin él, y el equipo demostró que puede funcionar con otras piezas.
Lo que está en juego
Para Neymar, este Mundial probablemente representa su última oportunidad de participar en la máxima competición del fútbol. En Qatar 2022, una lesión en el tobillo condicionó su torneo. La idea de llegar sano y protagonista a una Copa del Mundo se le ha escapado repetidamente.
Para Brasil, la situación es diferente. La selección tiene alternativas ofensivas con Vinícius Júnior, Estêvão, Raphinha y las nuevas incorporaciones. La pregunta no es si Brasil puede funcionar sin Neymar (ya demostró que sí), sino si un Neymar en condiciones parciales aporta más de lo que resta.
El veredicto
A dos meses del inicio del Mundial, las probabilidades de ver a Neymar en la convocatoria final de Brasil son bajas. No imposibles, pero bajas. La lista definitiva se anunciará en mayo, y Neymar necesitaría no solo recuperarse físicamente sino demostrar en partidos competitivos con Santos que está al nivel que exige un Mundial.
Es una historia que, independientemente de su desenlace, refleja la fragilidad del cuerpo frente a la voluntad del competidor.